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Evangelio del día: De un corazón corrupto e hipócrita sale la traición

Lucas 11,47-54 – XXVIII jueves tiempo ordinario: No seamos hipócritas como los escribas y los fariseos. No seamos corruptos… tibios

Evangelio según san Lucas 11,47-54

Advertencias de Jesús contra Escribas y Fariseos: En aquel tiempo, Jesús dijo a los escribas y fariseos: Ay de ustedes, que construyen los sepulcros de los profetas, a quienes sus mismos padres han matado. Así se convierten en testigos y aprueban los actos de sus padres: ellos los mataron y ustedes les construyen sepulcros. Por eso la Sabiduría de Dios ha dicho: Yo les enviaré profetas y apóstoles: matarán y perseguirán a muchos de ellos. Así se pedirá cuenta a esta generación de la sangre de todos los profetas, que ha sido derramada desde la creación del mundo: desde la sangre de Abel que fue asesinado entre el altar y el santuario. Sí, les aseguro que a esta generación se le pedirá cuenta de todo esto. Ay de ustedes, doctores de la Ley, porque se han apoderado de la llave de la ciencia. No han entrado ustedes, y a los que quieren entrar, se lo impiden”. Cuando Jesús salió de allí, los escribas y los fariseos comenzaron a acosarlo, exigiéndole respuesta sobre muchas cosas y tendiéndole trampas para sorprenderlo en alguna afirmación”. Palabra del Señor.

Reflexión del Papa Francisco

Los fariseos enseñaban, predicaban, pero ligaban a la gente con tantas cosas pesadas sobre sus hombros, y la pobre gente no podía ir adelante. Y Jesús mismo dice que ellos no movían estas cosas ni siquiera con un dedo, ¿no? Y después dirá a la gente: “Hagan lo que dicen pero no lo que hacen”. Gente incoherente…

Pero siempre estos escribas, estos fariseos, es como si bastonearan a la gente, ¿no? “Deben hacer esto, esto y esto”, a la pobre gente… Y Jesús dijo:

“Pero, así ustedes cierran la puerta del Reino de los Cielos. No dejan entrar, y ni siquiera ustedes entran“.

Es una manera, un modo de predicar, de enseñar, de dar testimonio de la propia fe… Y así, cuántos hay que piensan que la fe sea algo así…”

[…] Cuántas veces el pueblo de Dios no se siente querido por aquellos que deben dar testimonio: por los cristianos, por los laicos cristianos, por los sacerdotes, por los obispos… “Pero, pobre gente, no entiende nada. Debe hacer un curso de teología para entender bien”.

[…] Ésta es la figura del cristiano corrupto, del laico corrupto, del sacerdote corrupto, del obispo corrupto, que se aprovecha de su situación, de su privilegio de la fe, de ser cristiano y su corazón termina corrupto, como sucedió a Judas… De un corazón corrupto sale la traición.

Jesús acerca a la gente a Dios y para hacerlo se acerca Él: está cerca de los pecadores. Jesús perdona a la adúltera, habla de teología con la Samaritana, que no era un angelito. Jesús busca el corazón de las personas, Jesús se acerca al corazón de las personas.

A Jesús sólo le interesa la persona, y Dios. Jesús quiere que la gente se acerque, que lo busque y se siente conmovido cuando la ve como ovejas sin pastor.

[…] Pidamos al Señor que estas lecturas nos ayuden en nuestra vida de cristianos: a todos. Cada uno en su puesto. A no ser puros legalistas, hipócritas como los escribas y los fariseos. A no ser corruptos… tibios…, sino a ser como Jesús, con ese fervor de buscar a la gente, de curar a la gente, de amar a la gente y con este decirle:

“Pero si yo hago esto tan pequeño, piensa cómo te amo yo, cómo es tu Padre”…

(Homilía en Santa Marta, 14 de enero de 2014)

Oración de Sanación

Mi Dios, acudo hoy a tu presencia reconociéndome pecador, lleno de muchos errores y comportamientos inapropiados de un seguidor Tuyo.

Tú me consuelas en mis momentos de debilidad, haciéndome sentir valioso y capaz de cambiar esas actitudes dañinas en mi interior.

Líbrame de mis afanes, líbrame de esa soberbia en la que pienso que solo yo tengo el control de mi vida y me siento autosuficiente en mi camino de fe.

Ayuda a que mi corazón se vacíe de ese orgullo que envanece mi alma y la esconde bajo el rostro inerte de la prepotencia. Dame tu compasión

Refúgiame con tus llagas, transforma mi alma y corazón y aparta de mí esos deseos de querer brillar y de perderme entre tantos cantos de sirena.

Tu amor y tu perdón vengan a mí. Ayúdame a ser claro en mis acciones y a que en mis palabras siempre habiten la esperanza, el ánimo y el consuelo.

Permite, Oh Dios de misericordia, que yo también sea una bendición para otros, un testigo de tu alegría y un pregonero de tu amor.

Actúa en mi corazón, llénalo de todo lo bueno: fuerzas y ánimo, para así abrir tus puertas y dejar caer tu bendición de poder sobre mí y los míos. Amén

Fuente: Redacción : PildorasdeFe.net

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