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Ajuste en Salud del SPB: recortan el sueldo de los trabajadores mientras los funcionarios gastan fortunas en viáticos

La necesidad de “sincerar” y “achicar” el Estado en todas sus dimensiones, también tuvo sus coletazos en el Servicio Penitenciario Bonaerense. Lejos de la transparencia y carente de sensibilidad, Cambiemos decidió ajustar con los trabajadores, generando una ola masiva de despidos en todas las Unidades. ¿Las causas? En su mayoría, sumarios prescriptos por alguna ausencia injustificada. Mientras tanto, los corruptos se multiplicaron con la Intervención y los gastos irrisorios se replican entre los superiores.

Según indicaron fuentes confiables a NOVA, la mayoría de los funcionarios (inclusive terceras líneas y asesores) se movilizan en autos oficiales y con choferes. Solamente con la movilidad de Javier Zoulemian (abogado a cargo de la Dirección de Salud Penitenciaria), Javier Vázquez y Leonel Conia (directores de Gestión y Administración) y Fabián Marcone (director de Medicina Asistencial), el Estado gastaría alrededor de 150 mil pesos mensuales.

Mientras echan y recortan el sueldo de agentes y profesionales de la Salud que cobran 17 mil pesos mensuales, los funcionarios de María Eugenia Vidal tienen sueldos ostentosos, que se complementan con lujos que poco tienen que ver con la “austeridad” de la que hablan.

De punteros políticos a asesores ministeriales con importantes salarios

Cuando la gobernadora decidió nombrar como ministro de Justicia de la Provincia al abogado y dirigente denarvaista Gustavo Ferrari, en Quilmes y Berazategui saltaron en una pata: muchos “soldados” de la zona sur del Conurbano sabían que su líder los iba a “ubicar” en el Estado. Y así fue. Distintos personajes cuestionados en sus ciudades, pasaron a tener importantes cargos provinciales de la mano de Cambiemos.

El Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) fue un terreno fértil para que Ferrari mueva las piezas: aprovechando la sumisión de los trabajadores, asfixiados por un estatuto confeccionado durante la Dictadura Militar, y el prejuicio de la sociedad sobre esta institución, el ministro le sacó jugo al decreto en Emergencia Penitenciaria.

La primera medida fue nombrar una Intervención para que maneje los hilos del SPB, con la supuesta tarea de erradicar las mafias de la institución, “limpiar” a los ñoquis del Gobierno anterior y recortar los gastos, por pedido expreso Vidal. Lejos de eso, los casos de corrupción se multiplicaron, los que cobran sin ir a trabajar siguen estando (además de sumar un nuevo listado), y la Provincia sigue gastando millones de pesos que jamás llegan a los Complejos (las condiciones del personal son deplorables y los internos viven hacinados).

Aprovechando la impunidad de la Intervención, donde no hay licitación y los controles brillan por su ausencia, el SPB se transformó en un negocio perfecto para el ministro Ferrari, quien tomó la decisión de darle el trabajo sucio a Fernando Rozas, un hombre de su confianza que no titubea en poner un revolver en la mesa a la hora de  negociar, fiel a la mafia. En este entramado, la principal caja de recaudación fue la Dirección General de Salud Penitenciaria, donde ubicaron a Javier Zoulemian, tío de la mujer de Rozas.

Rotulándolos como asesores ministeriales, Ferrari les encontró lugar a más de 30 soldados de su zona de influencia, que cobrarían sueldos que rondan los 90 mil pesos. Más allá de tener un gran ingreso, dentro del Servicio denunciaron que “estos personajes manejan insumos de 40000 presos, una fortuna sin control”.

Uno es el odontólogo Fabián Marcone,  director de Medicina Asistencial y titular del Hospital Penitenciario de la Unidad N° 22 de Olmos, pero poco se sabe del ejercicio de su profesión, pero sí de sus conexiones políticas; otro es el asesor Marcelo Ferrari, que de vender banderas en la cancha de Quilmes pasó a manejar importantes áreas penitenciarias, bajo la órbita del ministro, como el sector de Medicina Asistencial de Sanidad.

Según fuentes internas, ambos cobran viáticos por dos viajes a la semana a San Nicolás, además de a otros destinos a los que nunca fueron. Todo aprobado por el área de Gestión y Administración donde están los contadores Javier Vázquez y Leonel Conia, los encargados de manejar los números reales, pero también los paralelos.

Sumado a ello, Ferrari trajo bajo su ala a los integrantes de la agrupación política de Quilmes “La Rojo Punzó”, pero no los puso  juntos debido a las internas dentro del partido: por un lado están los hombres que responden a Matías “Pachi” Quiero, primo de Rozas, y por el otro Fabián Luayza, referente de la barra brava de los cerveceros y candidato a diputado provincial, que posee una íntima relación con el ex policía Fabián Castronuevo. Para que no haya disputas, les habrían ofrecido negocios en diferentes lugares, para que no se crucen.

Fuente: Agencia NOVA

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