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Juan Guinar: “Para ser productor hay que ser muy perseverante y querer mucho esto”

Juan Guinar es quintero, igual su hermano José. Ellos son la tercera generación de una familia dedicada a la horticultura y el trabajo en la quinta. Según cuenta Juan su abuelo hacía más hortaliza pesada, pero ya con su padre comenzaron con la verdura de hoja que continúan produciendo hasta hoy. Con Juan Guinar se habla en plural porque siempre se refiere a él y a su hermano. Son ellos dos quienes llevan adelante la quinta, uno se dedica exclusivamente a la producción, el otro a la comercialización en la Playa de Quinteros del Mercado de Abasto.

La quinta de los Guinar se ubica en Villa Esquiú, en el km 8 y ½ de la Capdevilla. El día del recorrido el sol mantiene cálida la tarde. Ya comenzó el frío en Córdoba hace algunas semanas. Al ingresar al campo, lo primero que se ve es la estructura que sobrevivió al temporal que azotó el Cinturón Verde en el mes de febrero. Juan aún recuerda la tormenta. “A eso lo agarró el tornado, eso fue todo lo que quedó. Han quedado los alambres nomás,  gran parte lo quemamos”, dice señalando los palos y algunos alambres que aún están en pie y agrega: “La verdad fue terrible. Inclusive los árboles de allá, los tiró, descapotó todo. Acá agarró lo pleno de la tormenta. Duró 20 minutos la predrera. ¡No sabés la cantidad de piedras que cayeron!”, se lamenta.

De aquella tormenta pasaron cuatro meses. Para que volviera a nacer algo debieron esperar unos 60 días. “Ahora recién hay algo. Tiene que pasar por lo menos tres meses hasta que empiece a venir algo como para poder vender. No había nada nada”, afirma.

¿Hace cuánto se dedica a la actividad?

Toda la vida… Hace 30 o 40 años. Ya tengo 50 y empecé como a los 10, 12 años. Esta actividad viene de mi abuelo, de mi padre, hacemos una continuidad nosotros (él y su hermano José). Somos la tercera generación en esta misma quinta que tiene una extensión de 18 hectáreas. Igual hoy, por los malos momentos que pasamos, estamos trabajando solo 5 hectáreas. Está pasada la rastra con disco pero no está plantado.

¿Su familia se dedica a esto?

Nosotros somos cuatro hermanos, dos viven acá pero no se dedican a esto. José y yo nos dedicamos a la quinta. Mis hijas no se dedican a esto, son mujeres y no quieren saber nada. (Risas)

¿Cuántas personas trabajan en la quinta?

Somos dos personas normalmente, mi hermano y yo. Por ahí tenemos trabajadores golondrina, que vienen y trabajan medio día pero nada más. Siempre somos mi hermano y yo.

¿Qué productos cultiva en su quinta?

Verdura de hoja, acelga, lechuga, remolacha, repollo, coliflor, brócoli. Ahora no encontrás tanta variedad por la tormenta, recién estamos arrancando. Esto es lo que recién viene después de la pedrada.

Además, tenemos una esparraguera. Solo que se comienza a cosechar en septiembre y da espárragos por 40 o 50 días, es todo lo que da. Después le tenés que dejar para que la raíz se reproduzca debajo -la corona que se llama- que es la raíz. Vos lo picás así (explica señalando la plantación) y en agosto septiembre empiezan a salir los espárragos.

¿Qué volumen de producción de espárragos sacan?

No podemos estipular el volumen, por ahí sacas uno, por ahí una docena, depende el día… Antes había más productores que hacían espárragos, esto es de un proyecto que se hizo hace 15 años en el que se planeó implantar 100 hectáreas, pero como necesita mucha mano de obra y lo tenés que dejar descansar mucho tiempo -tenés 10 meses en los que no sacás nada- no quedó mucha gente. Después, cuando sale, hacemos un poco la diferencia. Durante esos dos meses necesitás repasarlo todos los días.

¿Cuáles son las ventajas de comercializar usted mismo lo que produce?

Nosotros nos hemos dedicado toda la vida a esto… La ventaja es que en el Mercado todo es oferta y demanda. Hoy vale 5 capaz mañana falta y vale 10. Vos sabes que los que producís, lo llevás ahí y ya sabés que tiene un destino. Nosotros nos hemos dividido con mi hermano, yo me quedo en la quinta y él va al mercado. Me ayuda cuando hay que preparar tierra, pero nos hemos divido así porque es más organizado.

¿Cuáles considera que son las cosas a mejorar en el sector?

Creo que nos ayudaría mucho si el Estado o alguien nos ayuda a poder tecnificar. Para trabajar menos hectáreas pero tecnificadas, es la misma producción pero en menos espacio, usando mejor los recursos.

¿Qué rol cumple la Asociación para Ud. como productor?

Nos apoyan en todo, nos guían y nos ayudan mucho. Hacen de intermediarios entre nosotros y el gobierno, son de gran ayuda. Nosotros siempre formamos parte de la Asociación.

Las capacitaciones son muy importantes también, aprender cómo hacer algunas cosas, el tema del uso responsable de los agroquímicos. Antes se curaba con cualquier cosa, hoy es distinto, los productos inclusive son casi todos de banda verde cuando antes no era así.

¿Qué es ser productor hortícola para usted?

Es mi vida. Una maravilla, una cosa muy linda.

¿Cómo es un día en la quinta?

Te levantás muy temprano. El problema ahora en el invierno una que es de noche y la otra es que el hielo se va a las 10 de la mañana. No podés tocar una verdura mientras tenga hielo porque se pone toda negra y se pierde. Pero si no la tocás, con el viento y el sol se le va yendo el hielo y ya está, lo único que cada día se va achicando más, hela un día, dos, diez y se va achicando, pero si es de invierno se la aguanta.

A la tarde preparás un poco para el otro día porque como arrancás recién a las 10, no llegás a preparar todo, por lo menos junio y julio. De las 10 a las 12 que hay que estar en el mercado no hacés tiempo de preparar todo, así que dejamos algo listo el día anterior.

¿Qué es necesario tener para ser productor?

Para ser productor hay que ser muy perseverante y querer mucho esto porque si no, al primer año, cuelgan los guantes. Pasás por muchísimas cosas, muchos problemas, por momento económico graves, climatológicos también, pero así ha sido siempre. Te tiene que gustar el contacto con la tierra.

¿Por qué considera que ha logrado sostenerse en la actividad?

Porque somos perseverantes y porque nos gusta hacer lo que hacemos. Pasamos cinco pedradas por año, heladas, sol, falta de agua, mucha agua, pero es lo que nos gusta. A parte, esto es un servicio que le brindamos a toda la comunidad. Lo que nosotros producimos se desparrama por toda la ciudad de Córdoba. Me encanta.

Yo soy Perito Clasificador en cereales y Técnico Superior en industria alimentaria de la Universidad Tecnológica Nacional. Pero eso lo hice cursando por la noche, como pude, pero no, esto es lo mío. Por ahora nunca pensé en dedicarme a otra cosa. Lo hice porque no te podés quedar, siempre hay que hacer algo, pero me quedé en la quinta. El saber no ocupa lugar.

¿Por qué cree que se han ido disminuyendo la cantidad de productores?

Porque la mayoría de los que se dedicaban a esto se hizo grande y sus hijos o fueron mujeres o no quisieron seguir con el campo, entonces han ido desapareciendo. Y a veces, puede quedar un 30% o 40% que sigue con la actividad y el resto ya no lo hace.

¿Considera que las mujeres no se dedican a esto?

No hay mujeres que hagan verdura de hoja, en realidad están las chicas bolivianas, pero argentinas que se dediquen a verduras de hoja no conozco yo.

¿Cuál sería solución para detener mejorar esta situación?

Hay que tecnificar y esperar que aumenten los precios. Porque no son los mismos precios los del mercado que los del supermercado. Hay un proyecto para que una vez por semana los productores hagamos feria en el mercado, eso ayudaría a sacar un poco de mercadería y llegar al consumidor final. En el mercado hay mucha oferta y poca demanda. Hay veces que llevamos 50 bultos y a lo mejor vendes 20 nomás y hay días que vendés todo.

¿Es importante la tecnificación para el sector? ¿Ha implementado en su quinta algún avance desde lo técnico?

Contar con tecnificación es una gran ventaja. Por ejemplo, ahora para regar yo lo hago por surcos y uso 200 mil litros de agua para regar media hectárea o tal vez más, pero con riego por goteo, con 5 mil litros riego media hectárea, es una gran diferencia. Si te tecnificás, hasta podés hacer un sistema de riego que sea computarizado y programar la máquina y todas las tardes se va regando, eso será más en el futuro. Tecnificando, cambia totalmente.

Nosotros no hemos hecho más media sombra porque sale muy caro.  Lo que teníamos hecho, lo hicimos nosotros, no compramos los palos, los cortamos nosotros mismos. Nos dimos mañana para poder armar esta estructura. La verdad es que se necesita una inversión grande para hacerlo, más o menos son 300 mil pesos por hectárea sin el riego por goteo.

Al fondo de la quinta tenemos una represa con agua, esa es la provisión de agua que tenemos. El canal Maestro se ramifica en varios canales con números, este sería en canal 10, es una acequia grande que trae agua de la ramificación del Dique San Roque. Nosotros tuvimos que invertir hace varios años. Hicimos un habitáculo para el agua hace varios años y eso nos ayuda a tener el agua porque sin agua no existe esto. Sacamos el agua con bombas y se lleva a todo el campo. Antes teníamos que esperar 20 o 25 días para que llegara el agua del Dique San Roque. A nosotros nos tocaba al último porque se iban abriendo de uno los canales. Imagínate cuando hacía calor se perdía todo.

Nosotros tenemos la conexión de los pozos de agua que se hicieron hasta la calle. Aun no lo hemos hecho, pero tenemos que entrarlo al campo e implementar el sistema de riego.

Si tuviera que hablarle a un joven productor, ¿Qué le diría? ¿Qué consejos le daría?

Que sea perseverante y si le gusta que lo haga. Hacen falta ganas.

Fuente:

Asociación de Productores Hortícolas de la provincia de Córdoba

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