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Agricultura climáticamente inteligente

Países y empresas productores de cacao y chocolate toman medidas para poner fin a la deforestación.

Desafío y oportunidades:

Producir alimentos inocuos y nutritivos en cantidad suficiente para más de 9000 millones de personas en 2050, y todo ello ante un clima cambiante, exigirá estirar al máximo los recursos disponibles y actuar con muchísimo ingenio. Los efectos del cambio climático ya se están manifestando, por ejemplo, en la disminución de los rendimientos y en la ocurrencia de fenómenos meteorológicos extremos más frecuentes que afectan los cultivos y la ganadería. Para mantener los rendimientos actuales y lograr la seguridad alimentaria y nutricional habrá que realizar importantes inversiones en medidas de adaptación al cambio climático.

La agricultura debe formar parte de la solución que permita lograr una economía con bajas emisiones: en la actualidad, la agricultura, la pérdida de bosques y los cambios del uso de la tierra generan la cuarta parte de los gases de efecto invernadero (GEI) que se emiten en todo el mundo, y alrededor del 80 % de la deforestación a nivel mundial se debe a la agricultura. Si no se adoptan medidas, la deforestación y la degradación de los bosques podrían aumentar considerablemente a medida que los agricultores invadan tierras forestales para compensar la disminución de los rendimientos de sus cultivos.

La experiencia reciente ha demostrado que la agricultura climáticamente inteligente permite impulsar la productividad agrícola, aumentar la resiliencia al cambio climático y reducir las emisiones de GEI.

El Banco Mundial es uno de los principales financiadores en el sector de agricultura, con nuevos compromisos por USD 4000 millones en el ejercicio de 2017. Trabaja con los países para ayudarlos a introducir innovaciones, y provee infraestructura y recursos para que el sector de la alimentación y la agricultura adopte prácticas climáticamente inteligentes; mejore los medios de subsistencia y pueda crear más y mejores empleos; introduzca cadenas de valor inclusivas y eficientes, y produzca alimentos inocuos y nutritivos. El Banco se ha asociado con el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) y con el Programa de Investigación en Cambio Climático, Agricultura y Seguridad Alimentaria (CCAFS) del Grupo Consultivo sobre Investigaciones Agrícolas Internacionales (CGIAR), a fin de elaborar perfiles detallados sobre agricultura climáticamente inteligente correspondientes a distintas regiones y para un mayor número de países, y en toda su cartera procura generar cobeneficios en materia de adaptación y mitigación del cambio climático. Por ejemplo, en China, (i) el Proyecto Integrado de Desarrollo y Modernización Agrícolas, por un monto de USD 313 millones, respalda la adopción de sistemas de riego mejorados y otras prácticas agrícolas inteligentes con respecto al clima en seis provincias, lo que ayudará a unos 380 000 hogares rurales a aumentar su resiliencia al cambio climático. Y en Uruguay, (i) un proyecto financiado por el Banco Mundial está ayudando a adoptar prácticas agropecuarias sostenibles que tienen en cuenta el cambio climático, como planes de manejo del suelo supervisados por satélite para frenar la erosión y aumentar el secuestro de carbono.

La Corporación Financiera Internacional (IFC) está invirtiendo en proyectos de agronegocios en países en desarrollo que aumentan la productividad, mejoran la resiliencia y la adaptación al cambio climático y reducen las emisiones de GEI. Por ejemplo, en 2016, IFC otorgó un préstamo de USD 40 millones al Anyou Biotechnology Group (i) para mejorar —mediante la innovación— sus operaciones de producción de alimentos para animales, cuya fórmula reduce los costos de los alimentos y rebaja en 30 % la eliminación de desechos y las emisiones conexas. Igualmente, una inversión conjunta de IFC y Société Générale (i) por un monto de EUR 70 millones (euros) en SOFITEX, la mayor empresa algodonera de Burkina Faso, ayudará a los agricultores que forman parte de la cadena de suministro a afrontar los problemas de productividad, escasez de agua y resiliencia al cambio climático. Tan solo en el ejercicio de 2017, IFC organizó financiamiento por más de USD 800 millones para proyectos de agronegocios inteligentes con respecto al clima.

Acción transformadora:

Las empresas de alimentos que ven interrumpidas sus cadenas de suministro también están prestando atención al cambio climático y tratando de minimizar la inestabilidad e inseguridad del rendimiento de los cultivos mediante la adopción de prácticas agrícolas más eficientes y resilientes. Un buen ejemplo es el caso del cacao. El aumento de la demanda mundial de chocolate, sumado a prácticas agrícolas deficientes, inversiones insuficientes y la disminución de la productividad de las plantaciones de cacao existentes, está provocando la deforestación y degradación de los bosques. El cacao es naturalmente una especie de sombra, que debe plantarse bajo un dosel forestal existente.

Para hacer frente al aumento de la demanda de cacao y a la reducción de los bosques, la Cocoa and Forests Initiative (i) reúne a Côte d’Ivoire y Ghana —los principales países productores de cacao— con importantes empresas productoras de esa materia prima y de chocolate con el propósito de adoptar medidas concertadas que permitan poner fin a la deforestación asociada a la producción de cacao. En esta coalición, encabezada por la Fundación Mundial del Cacao, participan empresas como Nestlé, Mars, Ferrero, Hershey, Touton, Mondelēz, Olam, Ecom Group, Barry Callebaut, Cargill y CEMOI. Actualmente, hay 42 empresas comprometidas con dicha iniciativa.

Côte d’Ivoire y Ghana han anunciado planes para introducir un nuevo planteamiento con miras a mejorar la gestión de las reservas forestales teniendo en cuenta el nivel de degradación de los bosques. Los Gobiernos respectivos elaborarán y difundirán públicamente mapas actualizados de la cubierta forestal y del uso de la tierra, así como datos socioeconómicos sobre los agricultores dedicados al cultivo del cacao y sus comunidades. La industria del cacao y el chocolate está de acuerdo en crear sistemas de monitoreo verificables que permitan rastrear sus propias compras de cacao desde la explotación agrícola hasta el primer punto de compra, y colaborarán con los Gobiernos de ambos países para poder contar con un marco nacional eficaz de trazabilidad de todos los comerciantes de la cadena de suministro.

A través de sendos marcos de acción, (i) los Gobiernos de Ghana y Côte d’Ivoire y diversas empresas han convenido en acelerar las inversiones en la producción de cacao de manera sostenible en el largo plazo, poniendo énfasis en “cultivar más cacao en menos terreno”. Las principales medidas de acción comprenden el suministro de plantones mejorados, capacitación en prácticas agrícolas sostenibles, y desarrollo y fortalecimiento de la capacidad de las organizaciones de agricultores.

Los equipos del Banco Mundial dedicados a la agricultura, los bosques y el cambio climático están colaborando con la Cocoa and Forests Initiative. El Banco Mundial brinda apoyo analítico y estratégico (i) a Ghana y Côte d’Ivoire, conjuntamente con el Programa sobre los Bosques (PROFOR), la Iniciativa sobre Paisajes Forestales Sostenibles del Fondo del Biocarbono y el Fondo Cooperativo para el Carbono de los Bosques.

El volumen de recursos públicos y privados que se requiere para transformar el sector del cacao en África occidental es de varios miles de millones de dólares.

Resultados previstos:

Ghana y Côte d’Ivoire son los principales países productores de cacao y representan el 60 % del suministro mundial. En ambos países, el cacao contribuye significativamente al producto interno bruto (PIB) y es el medio de subsistencia de alrededor de la cuarta parte de la población. (i)

La Cocoa and Forests Initiative podría mejorar las condiciones de vida de millones de personas y generar una rentabilidad positiva para el medio ambiente. A modo de ejemplo de los posibles impactos, cabe señalar que las inversiones en producción sostenible de cacao en Ghana podrían aumentar los rendimientos en un 50 % y generar considerables beneficios para los agricultores y el Estado.

Cifras y datos básicos:

  1. La agricultura puede ayudar a reducir la pobreza, a aumentar los ingresos y a mejorar la seguridad alimentaria del 80 % de la población pobre de todo el mundo, que vive en zonas rurales y trabaja principalmente en dicho sector. La agricultura climáticamente inteligente (i) se refiere a una variedad de prácticas comprobadas e innovadoras que permiten aumentar la productividad, mejorar la resiliencia al cambio climático y reducir las emisiones de GEI provocadas por la actividad agrícola.
  2. Actualmente, la agricultura, la silvicultura y los cambios del uso de la tierra generan alrededor del 24 % de los gases de efecto invernadero que se emiten en todo el mundo, y aproximadamente el 80 % de la deforestación a nivel mundial se debe a la agricultura. El aumento de la producción de alimentos también hará que el uso del agua se incremente en un 40 % a 50 % en las próximas décadas.
  3. El Banco Mundial es uno de los principales financiadores en el sector de agricultura, con nuevos compromisos por USD 4000 millones en el ejercicio de 2017. Las inversiones de IFC llegaron a USD 3800 millones.
  4. Para atender la creciente demanda mundial, se estima que la producción de alimentos deberá aumentar un 50 % entre 2012 y 2050, y que el sector de los alimentos en los países en desarrollo tendrá un gran potencial de creación de empleo.
 Fuente: El Banco Mundial Trabajamos por un mundo sin pobreza

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