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EDUARDO FERNÁNDEZ, PRESIDENTE DE APYME, SOBRE EL MEGADECRETO Y LA ELIMINACIÓN DE LICENCIAS NO AUTOMÁTICAS PARA IMPORTACIONES

“ES SÓLO EL PRIMER PASO HACIA LA LIBERALIZACIÓN DEL COMERCIO”

En una nota realizada por el diario Comercio y Justicia, el presidente de APYME, Eduardo Fernández, se refirió al decreto 27/2018 de 192 artículos emitido por el Gobierno nacional el pasado 12 de enero. El dirigente cuestionó la constitucionalidad de la decisión presidencial y alertó en particular sobre el artículo que da de baja Licencias No Automáticas (LNA) para la importación de bienes, como un avance hacia la total eliminación de este mecanismo de control.
“Cuando uno lee los fundamentos del megadecreto se observa que aparecen las exigencias de la OMC y de la OCDE respecto de la liberalización del comercio. En esta primera tanda, en la que se eliminaron más de 300 posiciones arancelarias del sistema de control de LNA, el Gobierno se justificó diciendo que se trata de insumos para la industria, sobre todo para la automotriz y la electrónica. Pero en realidad, y nosotros lo sabemos a partir de los dichos de los mismos funcionarios, se trata del primer paso para terminar con las LNA que han sido observadas por la OMC”, explicó Eduardo Fernández.

-¿Qué sectores son los que se ven mayormente afectados?

-El decreto alcanza a insumos que, además de proveer al sector automotor, de electrónica, de electrodomésticos, maquinaria agrícola y en general, envases, y otros, compiten con la industria del juguete y de hilados de algodón, que son rubros que están muy complicados. Hay que recordar que la provisión de estos insumos se hace en medio de un contexto de retracción del consumo. En 2017, la balanza comercial resultó deficitaria en 8.000 millones de dólares y la industria ha colaborado con gran parte de ese déficit tanto en 2016 como en 2017, incluso el año pasado fue superior al anterior. Se dice que algunas de esas posiciones arancelarias corresponden a insumos que abaratarían algunas producciones, pero esos insumos son también producidos por empresas nacionales. De una u otra forma terminan influyendo sobre la industria y el mercado interno. Además de que está el compromiso de eliminar las 1.600 posiciones arancelarias que determinan las LNA.

-¿Las afectadas abastecen sólo el mercado interno?

-Sí, en más de 90%. Por eso el saldo deficitario de la industria del que hablábamos recién se amplía cada vez más. Y si se insiste con la misma receta, ya sabemos cuál va a ser el resultado. Reconocemos que lo anterior tampoco fue lo mejor de todo. No creo que el tema “integración industrial” sea algo sencillo. Si esta decisión no se la acompaña con medidas crediticias, de tipo cambiario y de incentivo del mercado interno, resulta un salvavidas de plomo. Hoy dos o tres industrias pueden estar contentas de que se puede comprar insumos más baratos. Ahora, hay que ver a quién le venden los productos si el consumo va disminuyendo. Además, de que a la par tienen que competir con un producto igual importado y a menor precio, tal vez no será este mes, pero nadie asegura que esa apertura a los productos terminados no se dé el mes que viene o más adelante.

-¿Ve usted cuál puede ser la salida?

– Yo creo que hay que convocar a los sectores productivos, de los trabajadores, a los empresarios, el Estado y las universidades y los institutos de investigación para discutir un proceso de manera más integral, que contemple cómo va a ser la economía y cómo se va a hacer para que haya los suficientes puestos de trabajo que la economía requiere en función del crecimiento vegetativo de la población, cómo se van a hacer las regiones o si se van a declarar zonas inviables ahora con el pacto fiscal y qué rol juegan las industrias.

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