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La pertinencia de emprender un programa de Desarrollo Rural con jóvenes

“Nuestra mayor debilidad es rendirse, la única manera de tener éxito es intentarlo siempre una vez más”. Thomas A. Edison “Juventud, ¿sabes que la tuya no es la primera generación que anhela una vida plena de belleza y libertad?”. Albert Einstein

No partimos de la nada, por el contrario, partimos desde nuestra experiencia educativa en el ámbito rural de la Provincia de Formosa, recordamos, al sólo efecto de poner un ejemplo, al Programa Enseñanza del Mejoramiento Rural (EMER) en la primaria y el EMETA en el nivel secundario, en ambos programas se hizo mención al cooperativismo.

Es inevitable hacer referencia al contexto socio-económico y político actual nacional que implica grandes reformas e impactos de diversos órdenes que, a todas luces, demandan adecuaciones y estrategias de fortalecimientos de las pequeñas y medianas unidades productivas rurales.

Entonces, para abordar esta temática, nada mejor que ilustrarnos con el trabajo académico del Profesor Luis Caputo “Jóvenes rurales formoseños y los obstáculos a las prácticas participativas” a fin de abordar algunos aspectos primordiales de los actores principales de los destinatarios de la propuesta de elaborar y presentar un Programa de desarrollo rural con jóvenes.

Nos alecciona el catedrático Caputo en la presentación de su trabajo “El propósito de este documento es analizar los problemas de participación de un actor que resulta imprescindible para dinamizar el desarrollo rural de manera sostenible. Dada la escasez de información sistematizada sobre la temática de la participación de la juventud rural en Formosa (joven provincia ubicada en el Noreste de Argentina)”.

“CULTURA CAMPESINA”

Coincidimos en los planteos de dificultades que conspiran contra una buena y deseada participación de los jóvenes en los procesos educativos para sus propias formaciones educativas y capacitaciones respectivas. Son hábitos y costumbres muy arraigadas que son definidas como “cultura campesina”, es decir, poco apego al interés en participar.

Para nosotros, docentes cooperativos, esa dificultad reconoce un sólo origen: la ausencia de la pedagogía y didáctica y su influyente acción en ámbitos de la ruralidad, responde, sin dudas, al dicho popular: “Quien no conoce es como el ciego que no ve”.

Surge así, inequívocamente la pertinencia de poner en marcha el Programa de desarrollo rural con jóvenes.

Son muchas las bibliografías de apoyo a este tipo de planteamientos, sumamos tan sólo uno que tiene la impronta que le brinda su importancia institucional como lo es la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura-FAO-ONU- en colaboración con el Centro Técnico para la Cooperación Agrícola y Rural y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola en su documento “Los Jóvenes y la Agricultura: Desafíos claves y soluciones concretas”.

De forma concreta nos sostiene en su Prefacio dicho documento:

“La juventud rural es el futuro de la seguridad alimentaria. Sin embargo, alrededor del mundo, pocos jóvenes ven un futuro para ellos mismos en la agricultura o en las áreas rurales. Los jóvenes rurales enfrentan muchos obstáculos al intentar ganarse el sustento. La presión sobre las tierras cultivables es alta en muchas partes del mundo, lo cual hace difícil que puedan establecer explotaciones agrícolas. Los jóvenes con frecuencia también carecen de acceso a crédito y a muchos otros recursos productivos necesarios para la agricultura. Pero, incluso si se pudiesen superar tales obstáculos, ¿no es la vida urbana mucho más genial? Tal vez, pero no si no es posible ganarse la vida allí. Especialmente en los países en desarrollo, la juventud rural se ve inmersa en tal conflicto”.

Es en este punto central de la cuestión cuando empieza su enorme y benéfica acción educadora y formadora la cooperación rural juvenil, diríamos apropiadamente, para quebrar esa contradicción enunciada y resaltada en el párrafo anterior, que, por cierto, la Argentina cuenta con una formidable cultura histórica enmarcada en las cooperativas rurales y en la mística Federación Agraria Argentina.

¡En la fraternidad, un abrazo cooperativo!

Por José Yorg. El Cooperario

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