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LA SOMBRA DE VIDAL

María Eugenia Vidal permitió que una empresa del financista Rogelio Pagano manejara las cuatro grandes distribuidoras de electricidad bonaerense, lo que viola las normas de regulación. La gobernadora estuvo tan ausente del control como en los días del gigantesco apagón de La Plata.

Edelap, la empresa de distribución de electricidad, que dejó sin luz durante varios días un tercio del territorio de La Plata y alrededores, alcanzando en el peor momento del apagón a casi 100 mil hogares y comercios, forma parte del conglomerado energético DESA (De­sarrolladora Energética SA), cuyo principal accionista visible es el financista Rogelio Pagano. En violación a la normas existentes de regulación de las empresas de prestación del servicio eléctrico, durante la administración bonaerense de María Eugenia Vidal, Pagano ha constituido un monopolio privado de la luz en la Provincia de Buenos Aires. Tiene el control de las cuatro principales distribuidoras de electricidad que involucra a una población total de 5,1 millones de habitantes. En casi cuatro años de gestión, Vidal estuvo ausente en la tarea de evitar la conformación de este monopolio; más bien lo ha legitimado. Estuvo tan ausente como en estos días del apagón. No se presentó ante la sociedad platense para dar explicaciones de lo que hará con Edelap, sino que envió al vicegobernador, Daniel Salvador, a dar la cara en una conferencia de prensa de cobertura a Pagano, revelando así el lugar que el macrismo le tiene reservado a los radicales en la Alianza Cambiemos.

Monopolio

El grupo de firmas de electricidad de Pagano está controlado por dos sociedades radicadas fuera del país: Tesnik Holdings Limited con domicilio en Londres y Cuxery, en Montevideo, Uruguay. Este tipo de organización societaria se utiliza para ocultar socios locales y extranjeros, eludir cargas fiscales y realizar manejos financieros opacos.

Desarrolladora Energética SA se constituyó el 6 de agosto de 2014 con el objetivo de realizar inversiones en el sector de servicios de energía en Argentina. A los pocos meses del gobierno de Vidal comenzó su veloz carrera de compra de compañías de electricidad bonaerense.

El 27 de mayo de 2016 se quedó con el 90 por ciento de las acciones de Eden (norte y centro) y de Edes (sur), para completar casi el ciento por ciento el 3 de octubre de 2017 cuando adquirió las acciones del programa de participación del personal.

El 31 de agosto de 2017 se produjo una serie de movimientos de compraventa de acciones entre diferentes firmas, hasta que el año pasado culminó la tarea de absorción de Edelap (La Plata y alrededores) y de Edea (Costa Atlántica y centro).

Para construir este monopolio de la luz de la Provincia de Buenos Aires consiguió, en julio de 2017, un crédito de bancos internacionales por unos 470 millones de dólares. El préstamo tiene un plazo de 3 años a una tasa de interés del 9,50 por ciento anual, con garantía de las acciones de las empresas de control de DESA.

El negocio eléctrico de Pagano se amplió a la Salta de Juan Manuel Urtubey, cuando el 28 de diciembre de 2017 pasó a controlar Edesa (Empresa Distribuidora de Electricidad de Salta S.A.).

El último balance anual presentado en la Bolsa de Comercio exhibe en toda dimensión el impacto de la megadevaluación en el cuadro de resultados de DESA. En 2017, el saldo final había sido una ganancia de 3870 millones de pesos, que se revirtió a una pérdida de 1983 millones de pesos el año pasado. Ese cambio de signo se explica por el muy fuerte aumento de los costos financieros, que treparon a 7259 millones de pesos por la diferencia cambiaria, puesto que gran parte de la deuda utilizada para construir el monopolio privado de electricidad bonaerense está nominada en dólares.

¿A quién Vidal le hace pagar el costo de la devaluación en el balance de las empresas de Pagano? La respuesta la brindó Mariano Lovelli, titular del Centro de Estudios para la Promoción de la Igualdad y la Solidaridad. Explicó que, además del tarifazo de la luz, desde febrero pasado los usuarios están pagando una compensación por los mayores costos que tuvo Edelap debido a la megadevaluación del año pasado.

Pagano

El dueño de la luz de la Provincia de Buenos Aires se mantenía en las sombras hasta que en esta columna, el primero de abril del año pasado, se reveló su recorrido desde el mundo de las finanzas hasta la conformación del monopolio privado de electricidad bonaerense. Rogelio Pagano desembarcó en el sector energético de la mano de Marcelo Mindlin. Como director del Grupo Dolphin –firma clave de Mindlin para canalizar inversiones– era el encargado de las fusiones y adquisiciones.

Antes de incorporarse al Grupo Dolphin en 2002, Pagano trabajó en Newbridge Latin America, Deutsche Morgan Grenfell en Argentina, Citibank y Bank of America. Fue una pieza principal en el surgimiento y consolidación de Pampa Energía y manejó la dirección financiera de Edenor, entre otros cargos.

Hasta la compra de las eléctricas bonaerenses, Pagano también fue director ejecutivo del Grupo Dolphin, director suplente de Pampa Energía y miembro del directorio de Edenor. Asociado con el empresario venezolano Miguel Martínez Mendoza (ex ejecutivo de Enron), en abril de 2012, le compró a Edenor la distribuidora eléctrica de Salta (Edesa), por 23 millones de dólares. En ese momento, Pagano trabajaba en Edenor. La sociedad utilizada para realizar esa operación de compra fue la offshore Power Infraestructure Group.

En agosto de 2014 Pagano se independizó de Martínez Mendoza e inscribió en el Registro Público de Comercio la empresa Desarrolladora Energética SA (DESA). En mayo de 2016, realizó su primera operación grande, al comprarle a Martínez Mendoza la participación en Edesa (Salta), Eden y Edes. La transacción se realizó por un total de 300 millones de dólares, con financiamiento del banco de inversión UBS y del fondo de inversión norteamericano Carval.

En marzo de 2017, Alejandro McFarlane (estuvieron juntos en el desembarco en Edenor con Mindlin) le vendió el control accionario de la distribuidora de la costa atlántica (Edea) y de la distribuidora eléctrica de la capital provincial (Edelap).

Tarifazos

Los fortísimos ajustes tarifarios aplicados por la gobernadora Vidal fueron el incentivo para que Pagano, a través de DESA, empezara a desplegar una sostenida política de adquisición de empresas de distribución eléctrica. Los aumentos en las tarifas residenciales superan el 1000 por ciento. El tarifazo bonaerense puso en una situación muy crítica a empresas y comercios, al igual que el presupuesto de los hogares.

Con Eden, Edea, Edes y Edelap, Pagano concentra el 58,8 por ciento de los usuarios de energía eléctrica y el 65,2 por ciento de la energía distribuida de la provincia de Buenos Aires. Esto representa una flagrante violación de la desregulación neoliberal impuesta durante la década del ‘90.

Este modelo tuvo como objetivo reemplazar el basado en el monopolio estatal verticalmente integrado y con planificación centralizada, por otro de competencia sustentado en el mercado (por ser monopolios naturales en su área de operaciones, el postulado era “competencia por comparación”) y descentralizado. Hasta las privatizaciones, el sector estaba conformado por empresas nacionales y provinciales verticalmente integradas que generaban, transportaban y distribuían energía eléctrica, y cooperativas eléctricas de distintos tamaños y grado de integración.

El modelo de negocios de los ‘90 fue la desintegración vertical y horizontal de la industria (generación, transporte y distribución), y la privatización de la mayor cantidad de unidades de negocios independientes (división de las empresas). Segba fue fragmentada en cuatro generadoras y en tres distribuidoras (Edesur, Edenor y Edelap). También fue dividida en tres Eseba de la Provincia de Buenos Aires (Eden, Edea y Edes).

Como se mencionó, DESA registró una importante pérdida en el balance anual 2018 provocada por la megadevaluación. Pero el análisis del ejercicio económico permite descubrir la extraordinaria ganancia obtenida a partir de los tarifazos de la luz aplicados por Vidal. El resultado operativo fue de 5947 millones de pesos el año pasado, cuando en 2017 había sido de 2796 millones de pesos. En un año, por el tarifazo más que se duplicó las ganancias operativas del monopolio de Pagano.

Las tarifas muy elevadas no se corresponden con la capacidad de pago de los hogares y comercios, y no ha habido mejoras sustanciales en la calidad del servicio. Un reciente informe del Observatorio de la Energía, Tecnología e Infraestructura para el Desarrollo (Oetec) detalla que, en el primer cuatrimestre de 2019, la demanda de electricidad para el área de concesión de Edelap de todas las categorías tarifarias retrocedió 2,9 por ciento respecto a igual período del año pasado. Es el peor desempeño desde 2013 y es 5,0 por ciento menor a la de 2016. La demanda de este año apenas creció en relación a la de 2015. El estudio de Oetec afirma que “pese a que la estructura de Edelap tiene mucha menor exigencia que hace varios años igual se produjo el colapso del apagón”.

Edelap

La desarticulación del sistema energético nacional incluyó la privatización de la estatal Segba en 1992, que se dividió en tres compañías: Edesur, Edenor y Edelap. Esta última recibió la concesión por 95 años para distribuir energía eléctrica desde el sistema interconectado nacional a La Plata, Ensenada, Berisso, Coronel Brandsen, Magdalena y Punta Indio, entre otras localidades.

El apagón de la última semana alcanzó a Villa Elisa, City Bell y Gorina. La empresa de Pagano informó que un cable subterráneo de alta tensión produjo la falla en la subestación de City Bell. Esta es alimentada por dos cables, uno que viene de Tolosa y otro de Dock Sud.

Una muestra más de que los tarifazos no han sido utilizados para mejorar la infraestructura base del sistema es la causa del inmenso apagón en La Plata. Como informó este diario en la amplia cobertura realizada en estos días, el cable histórico de Dock Sud se cortó hace un año y medio en Bernal. No se reparó y el sistema se quedó sin respaldo ante un accidente, que es lo que sucedió en los últimos días.

Edelap y Edesur dicen que no les corresponde repararlo. Edelap sostiene que le pertenece a Edesur, mientras que ésta alega que no es una obra que deba realizar porque no involucra a sus clientes y, por lo tanto, esa inversión no puede recuperarla con el cobro de la factura. Este vacío en la gestión y ausencia de los organismos de control son el resultado de la desarticulación de la empresa estatal Segba. Sus promotores prometían un mejor servicio por competencia e inversiones y hasta ahora sólo ha sido un atractivo negocio financiero para los grupos que se repartieron y luego transferido esas compañías.

El área de concesión de Edelap alcanza a 5780 kilómetros cuadrados y tiene 366.329 usuarios. De acuerdo al balance anual 2018 de DESA, la inversión destinada a Edelap sumó 954 millones de pesos (en el propio balance de Edelap aparece una diferencia llamativa, puesto que figura que las inversiones fueron menores, de 720 millones de pesos). La ganancia de Edelap del año pasado fue de 1576 millones de pesos, superior a los 1238 millones de pesos de 2017.

En la carta dirigida a los accionistas de DESA en el balance anual 2018, Pagano afirmó que “es intención de la Sociedad contribuir al desarrollo nacional y brindar a la población un mayor bienestar. Es por ello, que a lo largo del presente año, continuará vigente el plan de inversiones previsto a fin de poder elevar los estándares de calidad del servicio, llevando la red de distribución eléctrica a la mayor cantidad de usuarios posibles”. El prolongado y amplio apagón en un área de La Plata colisiona con esas promesas de Pagano.

azaiat@pagina12.com.ar

Fuente: Pagina12

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