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Gerardo Morales cosechó marihuana en plena cuarentena

Entre el 16 y el 20 de abril, Gerardo Morales ordenó a su hijo cosechar, en plena cuarentena, los invernaderos en los que la empresa Cannava SE realiza la siembra de marihuana para la multinacional de origen norteamericano Green Leaf Farms.

Gerardo Morales desarrolla en la provincia de Jujuy un negocio denunciado como ilícito que ha contactado hasta el presente con el silencio del Poder Judicial local y escasas denuncias del poder político en general.

Por intermedio de la empresa provincial “Cannava SE” que preside su hijo, Gerardo Morales Jr., ha llevado adelante la construcción de al menos diez invernaderos con 13.000 plantas de marihuana, las que, con el pretexto de ser el material necesario para la investigación científica de su uso medicinal, opere como oportunidad de negocios para la familia Morales.

El negocio nacido por sugerencia de la multinacional norteamericana Player Networks, empresa que cotiza en la bolsa de Estados Unidos y que por intermedio de su filial Green Leaf Farms, suscribió un acuerdo secreto con la provincia de Jujuy para proteger la siembra y el cultivo de marihuana por intermedio de Cannava.

El acuerdo establece que Cannava se compromete a exportar cannabis con multas recreativos y medicinales a los Estados Unidos, actividad que en la Argentina se encuentra absolutamente penada por la ley.

En medio de una cuarentena que ha encontrado a Morales envuelto en numerosos escándalos, como la deportación de la provincia de turistas extranjeros, o la decisión de “marcar” la vivienda de las personas contagiadas, o las declaraciones de advertencia en la que cerraba las fronteras provinciales con el pretexto de que en Buenos Aires “iba a explotar todo”.

En ese contexto, Gerardo Morales publicitó en sus redes sociales, más específicamente el 17 de abril, realizó una videoconferencia con funcionarios de la gobernación y con la empresa Cannava SE, la productora provincial de cannabis al servicio de la multinacional norteamericana Green Leaf Farms.

 

 

 

Según Morales, la empresa lleva adelante un proyecto para la fabricación de aceites medicinales. Sin embargo, el CEO de Green Leaf Farms y del Holding cannabico “Player Networks” mantiene en sus comunicaciones periódicas para accionistas de la empresa que cotiza en bolsa que la producción jujeña tiene un público potencial de 44 millones de ciudadanos argentinos.

Las dimensiones y el volumen del proyecto indican que la producción excede las necesidades de cualquier prueba de estudio. El volumen de semillas importadas por Cannava y la envergadura de los invernaderos anunciados por el propio gobernador para esta primera etapa, permite estimar un rinde productivo de 13 toneladas de producto.

Específicamente, lo que el gobernador oculta, lo termina poniendo en evidencia Marck Bradley, CEO de Green Leaf Farms.

Así, el 20 de abril del año corriente, el empresario norteamericano anunció que, en la provincia de Jujuy, más específicamente en la finca El Pongo, predio autorizado por Patricia Bullrich para producir marihuana con finas de exportación, había tenido la cosecha de las plantas de invernadero.

Ilustró la mano de obra con fotos que marcan a obreros de Cannava SE realizan actividades manuales de transporte, y finalmente, los invernaderos con macetas vacías que evidencian el éxito del rinde.

“Esta semana marca un hito importante para la empresa: ¡están cosechando nuestras primeras parcelas!” y agregó: “Nuestro equipo sobre el terreno en Jujuy, ahora, ha tenido la oportunidad de experimentar el invierno, primavera y verano en Jujuy y reportar que están muy contentos y emocionados con lo que han visto”.

 

 

La decisión de Gerardo Morales de cosechar marihuana en plena cuarentena resulta escandalosa. Mientras la ciudadanía asume con responsabilidad la obligación del aislamiento en plena pandemia por el avance del coronavirus, Morales decide la seguridad de sus negocios con una empresa multinacional norteamericana.

La creación de la firma fue largamente cuestionada en nuestro país. Cabe recordar que la excusa para la creación de la misma fue la sanción de la ley 27.350.

La citada norma resultó un avance que implica el desarrollo de estudios tendientes a la realización de las primeras experiencias tendientes a legalizar la producción y el consumo de cannabis con finas medicinales, autorizando a los laboratorios públicos a investigar en dicho sentido, bajo la supervisión de distintos organismos públicos.

El abogado Adrián Krmpotic había denunciado la creación de Cannava, por violentar los preceptos legales contenidos en la ley 27.350, dado que Gerardo Morales avanza ya no en estudios de los finos medicinales del cannabis, si no, en la producción con multas de exportación. Así lo señala la propia constitución de la empresa pública y lo expresa públicamente el CEO de la firma estadounidense que efectivamente es propietaria del negocio.

“Es dable sospechar la sanción de normas a la medida de negocios previamente acordados. Resulta difícil de lo contrario comprender exactamente ha sido la fuerza que ha impulsado a los poderes del Estado jujeño a perforar los márgenes claramente señalados por la ley 27.350 “, señaló el abogado Krmpotic, en lo que motivó una investigación del Fiscal Federal Marijuan, y que termina naufragando en los cuestionables tribunales jujeños.

“Un estado provincial devenido en tráfico internacional de estupefacientes es una hipótesis que, de confirmación, constituye una comunidad descomunal de la convivencia social y la existencia del sistema democrático de gobierno”. alertaba Krmpotic.

Hasta el presente, ni Gerardo Morales, ni su hijo, informaron el rinde de la cosecha de marihuana producida en la finca El Pongo, en plena cuarentena, y mientras millas de pequeñas y medianas empresas argentinas no tienen el privilegio de la emoción que expresará el gerente estadounidense que celebró el éxito de su producción.

Fuente: INFO Nativa

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