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Mühlberger pasaba sus valijas por la Aduana sin control, chapeando su amistad con Carrió

El “médico de los famosos”, hoy con prisión domiciliaria, lo hacía cada vez que llegaba de un viaje. Lo ayudaban dos funcionarios, de vínculo personal con él. Además, alardeaba de su vínculo con “Lilita” Carrió, paciente suya en la clínica allanada.

Facundo Cabral fue un notable músico y compositor, fallecido en 2011. Tanta era su fama, que a un casi homónimo de la Aduana del Aeropuerto Internacional de Ezeiza lo llamaban de esa manera, aunque su nombre completo es Facundo Gastón Perego Cabral. Este guarda (categoría laboral del gremio aduanero) de la sección Control de Equipaje tuvo un intenso vínculo con el médico Rubén Mühlberger, a tal punto que cada vez que volvía al país lo hacía pasar como “valija diplomática”.

El “médico de los famosos” pasaba sus valijas sin el control aduanero correspondiente. La sospecha es que en las mismas traía algunos de los remedios que luego le vendía a sus clientes.

La relación -de índole personal- entre Perego Cabral y Mühlberger se cortó en agosto de de 2018. Este aduanero, cuyo DNI es 25.595.580, fue visto por varios de sus compañeros escoltando al famoso médico. Si las autoridades judiciales del Caso Mühlberger siguieran esta línea de investigación, que por lo menos incluiría contrabando, obtener pruebas sería relativamente sencillo.

Un cruce teléfonico entre los celulares del aduanero y el doctor arrojaría coincidencias cada vez que el último volvía al país, casi siempre desde Miami.

Por otra parte, son varios los aduaneros que, a diferencia de “Facundo Cabral”, no tenían ninguna simpatía -más bien todo lo contrario- por Mühlberger.

Según diversas fuentes, por lo menos en tres ocasiones intentaron revisarle sus valijas “diplomáticas”.

En esos casos, la respuesta del ahora presidiario fue “chapear” el vínculo con una de sus pacientes más famosas en la política, Elisa “Lilita” Carrió (“la paciente 4”).

La ex diputada, que renunció a su banca el 1º de marzo pasado, se jactaba de su relación con el primer director de la Aduana durante la presidencia de Mauricio Macri, Juan José Gómez Centurión, y luego le marcó la cancha al sucesor de este, Diego Dávila.

Tanta era la influencia de Carrió en la Aduana, que hasta llegó a armar un equipo de Inteligencia. El mismo estaba compuesto por los militares retirados Jorge Eduardo Lenard Vives, Hector René Squetino (ambos ex coroneles), Federico Sidders (ex general); además del ex comisario Oscar Giménez, que era jefe de la Policía Metropolitana en 2013, cuando se efectuó la recordada represión a los trabajadores del Hospital Psiquiátrico Borda.

De un aduanero a otro

Una vez que “Facundo Cabral” rompió su vínculo con Mühlberger, el doctor encontró otro aduanero que le hizo los mismos favores. El reemplazante de Perego Cabral fue Hugo Santiago Pérez (DNI es 26.039.855) , también más joven que él. Al igual que su antecesor es guarda (operador de control aduanero) y trabaja en “Pistarini”, como llaman en la jerga al Aeropuerto Internacional de Ezeiza.“Tanto Facundo como Santiago estaban en el área llamada “salón”. Es decir, ambos controlan el equipaje de los viajeros que ingresan al país”, apuntó un aduanero de extensa carrera, que trabaja en Ezeiza.

“Con Mühlberger -agrega- hacían exactamente lo contrario, evitar los controles. Lo esperaban y acompañaban hasta la salida de Ezeiza para pasar por los controles sin problemas cuando regresaba de sus viajes, principalmente de Miami”.

Ese comportamiento podría valerles la acusación de incumplimiento de los deberes de funcionario público. Justamente, porque con el doctor cercano a sus afectos hacían lo contrario de su función, tanto Perego Cabral como Pérez.

“Se comenta que ingresaba con valijas llenas de medicamentos, lo que ocurría sin ningún control nuestro (la Aduana) ni tampoco de la ANMAT”, apuntó uno de los testigos del trato preferencial que tenía Mühlberger.

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