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¿Hay que ‘trocear’ Facebook y otros gigantes tecnológicos?

Elizabeth Warren quieren pasar cuentas a los oligopolios digitales.

Mark Zuckerberg se lo puso en bandeja. “¿Te intriga por qué creo que Facebook tiene demasiado poder? Empecemos por su capacidad para frenar el debate sobre si Facebook tiene demasiado poder”, dijo la senadora demócrata Elizabeth Warren después de que la red social retirara (y volviera a colgar) los posts y anuncios en los que proponía tomar medidas para trocear esta y otras grandes compañías tecnológicas.

Para Warren y otros aspirantes a la Casa Blanca, ha llegado hora de pasar cuentas y tomar medidas para reducir la influencia de los oligopolios digitales, Facebook, Google y Amazon en particular. Incluso trocearlas, según Warren, dividir sus operaciones. ¿Irrealista? Estados Unidos, recuerdan, hizo lo propio años atrás con las redes eléctricas, las petroleras o las empresas de telefonía con el objetivo de preservar la competencia, teórica savia del sistema capitalista.

Para Warren y otros aspirantes a la Casa Blanca, ha llegado hora de pasar cuentas

La inacción de la Administración Obama con los bancos tras la crisis financiera del 2008 fue muy mal percibida por muchos votantes demócratas y para reconquistar la Casa Blanca saben que necesitan demostrar voluntad de cambio. Muchos candidatos han renunciado a las donaciones corporativas, al menos durante la fase de las primarias, así que el dinero, de momento, no será un obstáculo al debate. Warren es la más izquierdista de todos los candidatos a las primarias demócratas para las presidenciales del 2020, pero también los considerados centristas están decididos a poner el asunto sobre la mesa durante la campaña.

“Tenemos un enorme problema de monopolios”, en especial en el sector tecnológico, afirma Amy Klobuchar, senadora por Minnesotta, una de las aspirantes presidenciales de perfil más moderado. Klobuchar, Warren y al menos otros dos precandidatos (el exministro Julián Castro y el excongresista John Delaney) participarán a finales de mes en un simposio en Iowa, estado clave en la carrera a la Casa Blanca, sobre cómo los monopolios han agudizado la desigualdad y el declive del medio rural en Estados Unidos.

La Unión Europea en junio del 2017 multó con 2.420 millones de euros a Google por favorecer a su comparador de precios

Uno de los organizadores del foro es ‘Open Markets Institute Action’. La asociación está dirigida por Barry Lynn, a quien se considera el autor intelectual de algunas de las teorías que empiezan a circular con fuerza sobre la necesidad de para los pues a los nuevos monopolios. Autor de varios libros sobre el tema, Lynn lleva años escrutinando la actuación de los reguladores (o, a su juicio, la falta de) con las grandes empresas y ha alabado la decisión de la Unión Europea en junio del 2017 de multar con 2.420 millones de euros a Google por favorecer a su comparador de precios, una opinión que asegura que le costó su puesto en el think-tank progresista ‘New America’ (Google es uno de sus grandes donantes).

Otra figura influyente en este debate es Roger McNamee, uno de los primeros inversores de Factbook, devenido en su mayor crítico. El autor de ‘Zucked: Waking Up to the Facebook Catastrophe’, recién publicado en inglés, está convencido de que la red social es “mala para la salud mental de las personas” y “un peligro para la democracia”. McNamee, que cree que el problema está en el modelo de negocio, ha contado esta semana en el festival de ideas progresistas SXSW, celebrado en Austin, que está asesorando a Warren y mantiene contacto con otros dos aspirantes presidenciales, los senadores Klobuchar y Cory Booker.

El 70% del tráfico de Internet pasa por las webs de Google y Facebook

Un argumento común es que las grandes tecnológicas se han valido de su posición de dominio del mercado y los datos personales para asfixiar la competencia y operar en un régimen casi de monopolio, de ahí la caída de los indicadores de innovación en Estados Unidos. Amazon, propiedad de Jeff Bezos concentra ya casi el 50% de las ventas online en Estados Unidos. El 70% del tráfico de Internet pasa por las webs de Google y Facebook y un porcentaje similar del negocio de la publicidad online se lo reparten sólo tres empresas.

Hay otros factores que explican que el debate sobre el enorme poder de los gigantes digitales empiece a ganar tracción en Estados Unidos. Por un lado, el malestar social con las prácticas laborales y fiscales de algunas de estas empresas y en especial Amazon, frecuente blanco de los ataques del senador izquierdista Bernie Sanders, otro aspirante a la Casa Blanca. También la congresista estrella por excelencia, Alexandria Ocasio-Cortez, se ha sumado a la causa a raíz de los planes de la empresa de Jeff Bezos de instalarse en Long Island (Nueva York), que finalmente naufragaron.

Exigen mayor firmeza a las compañías de Sillicon Valley por la desprotección en la que se encuentran los consumidores

Por otro, la creciente preocupación por la privacidad. La inquietud llega a golpe de escándalos de fuga de datos y desinformación política a gran escala y con mucho retraso respecto a Europa, donde diferentes autoridades de protección de datos han parado los pies en varias ocasiones a Google y Facebook.

El congresista republicano Josh Hawley ha escrito a la Comisión Federal de Comercio para quejarse de la desprotección en que se encuentran los consumidores y reclamarle mayor firmeza con las compañías de Sillicon Valley, los “nuevos custodios” de la información, a los que acusa de abusar de su poder y desentenderse de sus responsabilidades. “Estos debates van más allá de las líneas de partidos, afectan a la integridad de las elecciones, la libertad de expresión, la privacidad y la competencia, entre otros temas”, alerta Hawley.

Facebook es consciente que se avecinan cambios

El asunto empieza a trascender las fronteras ideológicas tradicionales. “A los conservadores no les gustan estas compañías porque pertenecen y están operadas por progresistas de Silicon Valley sometidos al peor tipo de ‘pensamiento rebaño’. A los progresistas no les gusta porque son compañías que hacen beneficios colosales”, resumía esta semana Rich Lowry, director del portal conservador ‘National Review’, que cree que las gran tecnológicas están quedando atrapadas por una pinza desde los dos extremos del arco ideológico. “Las peores ideas de Washington”, alerta, suelen tener el apoyo de los dos grandes partidos.

Facebook es consciente que, de una forma u otra, por la vía política, judicial o popular, se avecinan cambios. Sabe que sus usuarios cada vez pasan menos tiempo en la red social. Uno de cada cuatro ha borrado la app del móvil, según encuesta de septiembre del Pew Research Center. Y ha podido perder unos 15 millones de usuarios desde el 2017 en Estados Unidos (un pequeño aunque caro pellizco del total mundial de 2.300 millones), según cálculos de Edison Research. En este contexto, el anuncio de Zuckerberg de que Facebook va a evolucionar hacia una plataforma de intercambio de mensajes privados se ha interpretado en San Francisco más un remedio de urgencia que un proyecto de futuro.

En el caso de las tiendas de apps de Google y Apple, una solución sería por ejemplo acabar con las tasas que las plataformas cobran por usar sus servicios

Warren, conocida por sus duras críticas a los excesos de Wall Street desde que era profesora en Harvard, es la única candidata que la perfilado un plan concreto. ¿Qué propone exactamente? Por un lado, que las compañías con una facturación anual superior a 25.000 millones tengan que elegir entre tener una “plataforma de servicios” o vender en ella sus productos, sean analógicos, como en el caso de la tienda de Amazon, o digitales, como las apps o la música de Apple. Por otro, revisar algunas fusiones empresariales recientes y corregir sus efectos perniciosos para la competencia, un punto que suscita más consenso que el primero. Así, Amazon podría verse obligada a desprenderse de la cadena de supermercados Whole Foods, Google de Waze y Facebook de WhatsApp e Instagram.

Algunos analistas alertado de que el enfoque de “talla única” de Warren (su propuesta se basa en el tamaño de las empresas y no en su modelo de negocio) podría encontrarse con problemas para alcanzar sus objetivos o tener consecuencias inesperadas para los servicios que no plantean problemas. Las cuestiones planteadas “son críticas” pero para atacarlas de manera correcta, recomienda el Ben Thompson, analista tecnológico, es necesario entender “la historia, los problemas fundamentales y la naturaleza de la industria tecnológica” y apostar por medidas más quirúrgicas.

Una solución sencilla en el caso de las tiendas de apps de Google y Apple sería por ejemplo acabar con las tasas que las plataformas cobran por usar sus servicios, plantea Kevin Roose, columnista de The New York Times, que alerta también del riesgo de mezclar abusos reales con otros más subjetivos o incluso imaginarios como la censura que denuncian políticos conservadores como Ted Cruz o el propio presidente Trump. Facebook retiró los anuncios de Warren porque utilizaba ilegalmente su logotipo. “Gracias” pero “sigo queriendo una plataforma social que no esté dominada por un censor”, respondió la senadora, convencida de que ‘troceada’ Facebook tendría más alicientes para portarse bien.

Según Ben Thompson, analista tecnológico, es necesario entender “la historia, los problemas fundamentales y la naturaleza de la industria tecnológica” y apostar por medidas más quirúrgicas.

Fuente: La Vanguardia

 

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