Economías Regionales 

Crece la guerra por el “oro naranja” y suma nuevos actores a un conflicto con millones de dólares en juego

El gremio de marineros bloquea la descarga de mariscos en Puerto Madryn. Los empresarios niegan rebajas salariales pero pidieron rediscutir el convenio colectivo. Pablo Moyano, la ITF y la Federación Marítima salieron a respaldar al SOMU. Caso testigo para la pospandemia.

La guerra del langostino, el denominado “Oro naranja”, que enfrenta a las cámaras de empresarios pesqueros y al Sindicato Obreros Marítimos Unidos (SOMU), empezó a masificarse y a sumar nuevos actores. Con el correr de los días y ante la mirada atenta de funcionarios, gremialistas y empresarios, empieza a convertirse en un caso testigo de cómo puede quedar la relación de fuerzas en el mercado de trabajo en la pospandemia.

Hace una semana el SOMU comenzó una medida de fuerza en todo el sector pesquero. Lo que había de fondo era una discusión sobre los ingresos de sus afiliados vinculados a la pesca del langostino y la intención de las empresas de cambiar el coeficiente que conforma los haberes de los marineros.

 

“Tuvimos varias reuniones con las Cámaras para llegar a un acuerdo, pero ellos optaron por medidas egoístas y poco solidarias proponiendo una baja en los valores de producción del langostino, la merluza y el calamar, en prejuicio de los trabajadores”, remarcó Raúl Durdos, secretario General del SOMU, al inicio de la huelga.

Con el correr de los días el dirigente fue subiendo el tono de confrontación: “Pretenden aprovecharse de la actual situación sanitaria y la cuarentena dictada por el Gobierno Nacional, para intentar eliminar los Convenios Colectivos de Trabajo vigentes que históricamente se han logrado”.

Las cámaras empresarias respondieron con un comunicado en el que repudiaron “la actitud del Sindicato Obreros Marítimos Unidos (SOMU) de impedir el ingreso de los camiones a descargar langostino” a las plantas procesadoras de Puerto Madryn, lo que “genera que cientos de toneladas de pescado estén a punto de desperdiciarse”.

La Cámara de Armadores de Pesqueros y Congeladores de la Argentina (CAPECA), la Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras (CAPIP) y el Consejo de Empresas Pesqueras Argentinas (CEPA) expresaron además que “es falso lo que sostiene el gremio que las empresas estén proponiendo una baja del 40% del salario. Se propone un incremento que va del 5 al 10% con relación al salario cobrado en 2019”.

Sin embargo, ya instalado como un conflicto que puede ser testigo para el mercado de trabajo por el intento de quebrar el convenio colectivo de actividad, más pesos pesados se involucraron y en las últimas jornadas salieron a respaldar explícitamente a los marineros.

El primero fue Pablo Moyano que hizo llegar un video en el que remarcaba su “aguante” a la huelga. Después el camionero logró que la la Federación Internacional de Transporte, de la que es uno de sus principales referentes, se pronunciara en favor de los SOMU. “Desde la ITF vemos con preocupación estas prácticas empresariales que solo buscan aumentar los beneficios económicos pasando por encima de los derechos laborales de los trabajadores del Transporte y hacemos un llamado a la parte empresarial y gubernamental para que se respeten los convenios establecidos”, señala el comunicado.

Incluso ayer la seccional de Puerto Madryn de Camioneros expresó su solidaridad con un paro que evitó trasladar langostinos que pudieron romper el bloqueo de los barcos.

Hoy fue el turno de Juan Carlos Schmid, quien circuló el respaldo de la Federación Marítima, Portuaria y de la Industria Naval de la República Argentina (FeMPINRA) que conduce. “La FeMPINRA expresa toda su solidaridad con los marítimos nucleados en el SOMU, quienes están enfrentando la ofensiva de los empresarios pesqueros que pretenden rebajar salarios“, dijo Schimd y pidió que los funcionarios intervengan “evitando una situación de mayor conflicto”.

Por otra parte, esta mañana fue el secretario de Pesca de Chubut, Adrián Awstin, el que aseguró que, a raíz de la medida de fuerza, en las plantas pesqueras de Puerto Madryn, “no pudieron llegar alrededor de 200 toneladas de langostinos, que tendrán que tirarse”.

El funcionario sostuvo que la mercadería que terminará arrojándose como desperdicio al basural municipal tiene “un valor en banquina superior a los US$ 50 millones”.

“No pudimos llegar a un acuerdo, ni siquiera para que se le entregue a la gente necesitada, que vaya con bolsitas a buscarlo, así que la mercadería lamentablemente se perderá”, aseveró Awstin.

Fuente: INFO Gremiales

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