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Los argentinos dolarizados

“Los argentinos dolarizados” mi ultimo articulo. Espero comentarios, buen viernes para todxs#economia Matias Kulfas Santiago Cafiero Cecilia Todesca Bocco Mercedes D’Alessandro Mercedes Marcó del Pont

La cultura de la compra de moneda extranjera, el rol de los “fugadores”
de divisas y las propuestas que el Estado debe ofrecer a los ahorristas
El último impuesto generado para aquellos que desean ahorrar en dólares, más
las restricciones para las compras en el exterior y demás reajustes del Banco
Central, pone sobre el tapete la dependencia que la economía argentina tiene
de la moneda extranjera. Escribir para pensar la situación, es el objetivo de
esta nota.

Dólar Ahorro

Desde chico mi tía, primera generación de argentinos empleada administrativa
de emprendimientos gastronómicos españoles me dijo: “si tenes ahorro,
compra dólares”. Seguramente millones de argentinos “clase media” han
sufrido esa sugerencia, que denotaría que la única forma de ahorro de los
argentinos es en la moneda extranjera. No es que todo el tiempo se pueda
ahorrar, pero cuando se puede hay que volcarlo a dicha moneda. En algún
momento de la “Década Ganada” y Latinoamericana, que me encontró con
trabajo jerárquico, privado y con todos los beneficios laborales pensé “el
dólar ya fue”. La crisis del 2008, y el crecimiento Chino me hicieron pensar
que la “maquinita” de fabricar dólares, los EEUU, dejaría de ser central y su
moneda caería. Gran error, mis pesos, mis plazos fijos, se desvalorizaron. No
se puede negar, que para la mayoría de los pequeños ahorristas, el dólar
es su mayor reserva de valor. Comprando una propiedad (a la cual también
se accede comprando dólares) que depende en gran medida del momento
económico del país -a veces en alza, a veces en baja-, al dólar lo tenes y lo
usas cuando querés. No es una inversión, es solo querer que lo que tenes, se
mantengan en el tiempo. La vivencia económica de los argentinos que
pueden ahorrar, es que hay que comprar dólares y guardarlos, cuanto más
lejos de los bancos mejor.

Ni ciudadanos del mundo, ni la Argentina produce
dólares

Desde hace más de 70 años, la economía mundial intercambia bienes y
servicios a través de la moneda norteamericana. Es arbitrario, impuesto,
injusto, pero por ahora es así. Los argentinos tenemos nuestra moneda, que
nos sirve para consumir en Argentina, quizás algunos de los países limítrofes
puedan aceptar nuestra moneda en situaciones de emergencia, pero inclusive
con ellos el intercambio es prioritariamente en dólares. Es que no somos
ciudadanos del mundo, somos argentinos. Que durante un período de tiempo,
el dólar les haya servido a algunos para ahorrar, no quiere decir que nos sirva
como economía, ni que siempre tenga que ser así. Sencillamente porque la
Argentina no fabrica dólares a su voluntad (como si lo hacen los
EEUU). Tendríamos que concientizarnos de estas dos cuestiones aquellos
que pensamos que si ahorramos dólares nos salvamos: en primer lugar
que no podemos realizarnos si nuestro país no se realiza y en segundo
lugar que nuestro país no produce dólares. O por decirlo de otra manera,
por más dólares que ahorremos, si nuestros país se va al demonio,
nosotros también. Yendo al quid de la cuestión si seguimos utilizando
dólares para nuestra economía interna ya sea ahorro, compra de viviendas
y “la fuga” al exterior, no habrá dólares para comprar maquinarias para
generar trabajo y producir. No habrá dólares para que la Argentina generé
dólares.

La serpiente que se muerde la cola

¿Cómo resolver este problema? Mantener el valor de los ahorros o producir y
generar riqueza en el país utilizando los mismos dólares escasos. La última
solución del neoliberalismo fue la convertibilidad. O sea fantasear que el peso
era igual que el dólar y que por lo tanto se podía indistintamente ahorrar
dólares o pesos. Pero eso no implico valorizar el peso, sino santificar al dólar.
Potenciaba la imagen de que la única moneda que servía era el dólar.
Independientemente de la derrota en la batalla ideológica por constituir una
moneda nacional, que permita ser “reserva de valor”, dicha solución
económica tuvo el límite del vaciamiento de la economía argentina y su
consiguiente destrucción, con lo cual el peso, representación de la economía
argentina, se destruyó al ritmo de ésta. No existe moneda fuerte, sin país
fuerte. No existe país fuerte que solo exporte materias primas. No existe
país fuerte sin industria y mercado interno. Por eso, es necesario que los
pocos dólares que tenemos se dediquen a mejorar nuestra producción y
trabajo, y no se pierdan en el ahorro interno , en la compra de inmuebles,
“o en la fuga al exterior”

“Dónde hay un dólar viejo Gómez”

Emulamos al tango, que en vez de dólares, preguntaba por los mangos, pero
creemos saber dónde están los dólares. Independientemente de que no es lo
mejor para la economía argentina, la utilización del dólar para ahorro o para
comprar propiedades, el problema principal del dólar en la Argentina, por lo
menos en los últimos años, es “la Fuga”. O sea por distintos mecanismos las
empresas o personas con muchos recursos fugan los dólares que tanto le
cuestan a la Argentina conseguir, hacia el exterior, a un paraíso fiscal. A los
primeros que tendrían que apuntar los pequeños ahorristas es a estas
personas que se quedan con los pocos dólares que genera el país. Los
responsables de que sea cada día más difícil ahorrar en dólares, o utilizar
dólares para comprar o viajar fuera del país, son aquellos que por su poder, y
por su conocimiento de las trampas de la ley , y de los procedimientos
administrativos del Estado, dejan a la Argentina sin divisas. La furia de los
pequeños ahorrista no debe dirigirse a la actual gestión del Estado, que
pone trabas a la venta de dólares, para poder contar con divisas, para que
la economía siga funcionando.

El país que necesitamos, desdolarizar nuestra vida
diaria

Para construir el país que necesitamos, en donde el ahorro por el esfuerzo no
deba dolarizarse para no perder valor, tenemos que hacer que el ahorro se
invierta en el país y sus potencialidades. Una forma de que todo ese esfuerzo
se canalice a nuevas formas de producir y trabajar. Ahí es el Estado, que
debe proponerles a los argentinos otros caminos a los que ahorran en
dólares. Pero todo ello sería inservible, si no cortamos el flujo de dólares que
año a año se fugan al exterior de distintas maneras. Por supuesto que los que
fugan millones de dólares son los culpables en primer lugar. No se resuelve
este problema culpando a los pequeños ahorristas, sino dándoles
posibilidades y seguridades para que sus ahorros se transformen en la
inversión que el país necesita. Sí es, una forma de resolver el problema
perseguir aquellos que arbitrariamente “fugan” el esfuerzo de los
argentinos y descapitalizan al país.

*Licenciado en Sociología, Doctorando en Ciencias Sociales, Docente de la
UBA y la UNDAV. Coordinador de Grupo de Estudios sobre Marxismo e
Historia Argentina en el Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe.
Integrante del Centro de Estudios Nacionales y Sociales Arturo Jauretche.
Twitter: @Pablolopezfiori

Por: Lic. Pablo Lopez Fiori

Fuente: Polos Productivos Regionales

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