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Me pudrieron

Por Lorenzo Pepe*

Sí, tal cual lo leen, queridos amigos, amigas, compañeros, compañeras y lectores de esta página. Me pudrieron.

Preguntarán: ¿Quiénes? Los de siempre, los poderosos, la oligarquía, la aristocracia y los pudientes de la República que nunca pasaron un mal trago, jamás. Ni con gobiernos militares, mucho menos, porque fueron sus aliados, formaban parte de sus gobiernos, ni tampoco con los gobiernos democráticos, que a pocos han respetado.

En honor a la verdad estoy sorprendido porque el peronismo ganó en forma aplastante. Es cierto que el Frente de Todos aglutina a mucha gente que tiene simpatía por el peronismo, que es la columna vertebral de este gran movimiento multisectorial, patriota y federal.

¿Hasta cuándo vamos a seguir tolerando que nos toquen la cola? ¿Hasta cuándo?

Ahora los terratenientes decretaron tres días de huelga, los multimillonarios, los que nunca supieron sentir el crujir de las tripas por hambre o por necesidad, porque se nos mueren los pibes y porque tenemos que hacer la revolución prometida.

Se me ha ocurrido y es la segunda vez que lo planteo públicamente, que hay que hacer lo que hizo Perón a pedido de los trabajadores, unos años antes de la década del 50.

El diario La Prensa, de los Gainza Paz, todos los días publicaba bordelesa de estiércol tirada sobre un gobierno que tenía como meta irrenunciable instalar la Justicia Social sobre la sociedad argentina. Y reitero, a pedido de los trabajadores, Perón expropió el diario La Prensa. Lo expropió. ¿Y a quiénes se lo entregó? A los trabajadores. Durante mucho tiempo, hasta el maldito golpe de septiembre del 55, La Prensa dejó de putearnos y se morfó un par de años en manos de los trabajadores reivindicando los objetivos que por la Justicia Social y la igualdad en la oportunidad había instalado Perón.

Si lo pudimos hacer cincuenta años atrás, ¿por qué carajo no lo hacemos ahora? ¿Qué es lo que hace titubear a quienes tienen la responsabilidad de decidir sobre estas situaciones? No creo que sea el temor, porque han demostrado que son capaces de dar la pelea. Lo que hay que decidirse es cómo y de qué manera y luego plantear la discusión en el Congreso de la Nación. Ahí vamos a encontrar aliados.

Los cajetillas del maíz, que son los mismos que de la soja, decretaron tres días de huelga porque no querían y ni quieren que el gobierno pensara en que si nos quedábamos sin el principal elemento de alimento a los chanchos, a las vacas y a los pollos era sumamente grave, porque se derrumbaría brutalmente la conquista de que hoy haya en cada mesa de un laburante un plato de comida para él y para su familia. Pero esto le ha costado al gobierno millones de pesos y nadie lo dice. Se aumentó la AUH, se volvieron a otorgar las pensiones familiares de los chicos minusválidos y la restauración de una jubilación relativamente decente, pero que irá mejorando. A su vez, se esta llevando a cabo un fuerte respaldo a los sectores laborales, que para mi gusto están muy silenciosos. Ya deberían estar pidiendo a gritos que expropien y si es necesario salir a la calle a defender, con el pecho, lo que nos costó tanto esfuerzo y tanto sacrificio de tantos hombres y mujeres.

No defraudemos las esperanzas puestas en nuestro gobierno nacional que está dispuesto, sin dudas y si se siente apoyado y respaldado como lo hemos venido haciendo hasta ahora, a dar un paso a que se termine con la prepotencia de los recontra milmillonarios.

¿Qué pasó con Vicentín? Ese era un buen objetivo para expropiar y traducir al Estado Nacional en negociador de los valores de la soja en el exterior.

Estoy recontra enojado. Veo como se nos ríen en la cara. Etchevehere echó del campo, que según parece era de la propia hermana y no se nos movió un solo pelo a nadie. No por la hermana que nadie conoce, sino por el gesto de la prepotencia y de la combinación entre una Justicia putrefacta de Entre Ríos con los grupos aprovechadores de la riqueza que nuestra tierra les brinda. Claro, hablo de la República, se han hecho dueños de la República. Por eso intentan mantenernos contra las cuerdas. Me gustaría verlos a mis queridos y entrañables compañeros dirigentes, obreros, militantes sociales, a la Central Obrera, a la Corriente Federal, a los movimientos revolucionarios. No compremos este asunto del progresismo, eso se lo dejamos a los muchachos y muchachas del PO. Demostramos que nosotros somos la revolución, ¿o a caso qué fue el 17 de octubre de 1945 sino un acto revolucionario?, y para hacerla tenemos que actuar. ¿Qué van a producir acciones violentas? Que las produzcan. ¿Qué van a ser capaces de cagarnos a balazos? Si se animan, que lo hagan.

No se jode con la grandeza de la patria y la felicidad de nuestro pueblo y es hora de que todos, cuando digo todos hablo de los que tienen responsabilidades políticas y de los que solamente somos ciudadanos de pie con responsabilidades mucho menores, estemos dispuestos a dar esta pelea. Y no estoy exhortando a una guerra civil como hace Bullrich o Carrió o el idiota de Fernando Iglesias, no. Estoy hablando de hechos puntuales en los que el gobierno parecía que iba a actuar y al final no lo hizo, pero porque no hay del otro lado una fuerza poderosa, como son los trabajadores organizados, poniéndose al frente del proceso de cambio para el bienestar de los argentinos. Esto es lo que tenemos que conseguir. Algunos me dicen: “Lorenzo, estás grande”. Es cierto. Pero todavía tengo ganas de dar, aunque sea la última, la pelea para instalar definitivamente y por siempre en el seno de la sociedad argentina el cambio. Pero no el de Macri, miserable y maldito, sino el cambio de las relaciones de fuerza. Y yo tengo la sensación que los más fuertes de todos fuimos y somos los hombres y mujeres aglutinados orgánicamente en poderosas organizaciones sindicales. Por ahí debe pasar el fuego sagrado de la revolución peronista.

Que así sea.

(*) Secretario General del Instituto Nacional Juan Domingo Perón, dirigente sindical y ex diputado nacional.

Fuente: Radio Grafica

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