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Las historias de lucha de Romina y Alejandra, las dos mujeres que hablaron con el Presidente

La primera es una mamá joven que ya comenzó a reconstruir su casa, la segunda lidera a sus vecinos y ayuda a atender las necesidades de los chicos.

POR DANIELA JÁCAMO

Una mamá joven que ya comenzó a construir una habitación de adobe y una mujer que lidera y asiste a sus vecinos. Ellas fueron las dos mujeres que abrazaron y recibieron el apoyo del presidente Alberto Fernández que visitó San Juan este martes después del terremoto que destrozó diferentes lugares de San Juan.

El Presidente llegó al asentamiento Pellegrini, en Rivadavia, recorrió algunos metros de la calle principal y fue recibido por un grupo de vecinos que fue a tratar de darle la mano y, en muchos casos, a pedirle ayuda para volver a empezar después de que perdieron todo con el sismo.

Fernández se paró en la casa de Romina Pedernera, una joven que sufrió el derrumbe total de la casa en la que vive con su pequeña hija Ximena, de 4 años. La mujer pudo ver y saludar al mandatario nacional y mostrarle cómo había quedado su casa.

En contacto con DIARIO HUARPE la joven contó que el sismo destrozó toda su casa y agregó que ayer mismo se puso a trabajar para volver a levantar su vivienda.

“A las 7 de la mañana vinieron mis familiares y comenzamos a remover los escombros, después de comenzamos a pegar los adobes que habían quedado sanos, pero como nos nos van a alcanzar los adobes que quedaron, vamos a hacer más”, aseguró la mujer que cuenta con la ayuda de toda su familia y con su pareja Facundo.

Pedernera contó que nunca se esperó que tras el terremoto iba a recibir la visita del Presidente: “La llegada de Alberto me trajo tranquilidad, esperanza de que el día de mañana podamos tener nuestra casa. La verdad es que añoro mucho poder tener una casa para mi nena”, explicó la joven mamá.

Contó que con el Presidente hablaron del tema de la necesidad de vivienda, relató que el mandatario le prometió que habrá una solución, pero le aclaró que no será algo instantáneo, sino que se irá concretando dentro de un tiempo.

“Lo único que motivó es Romina y la gente que está sufriendo. Que sepan que yo sé que la están pasando mal y quiero estar al lado de ellos, que estoy para ayudar”, dijo Alberto en su visita al asentamiento Pellegrini.

“No somos los únicos que estamos en esta situación, el Presidente nos dijo que íbamos a recibir ayuda para poder levantar nuestras casas. La verdad que es algo positivo porque no tenemos, realmente somos muy carenciados”, concluyó Pedernera, que trabaja en limpieza de casas.

Además de Romina, Alberto pudo recorrer parte del asentamiento del brazo de Alejandra Baraona, una mujer de 49 años que se ha convertido en un referente dentro de la comunidad del asentamiento que queda en la zona de Calle 5 y Pellegrini.

De voz imponente y mirada penetrante, Baraona contó que ella fue quien eligió la casa de Romina para la visita del Presidente. “Lo llevamos a esa casa porque no quisimos hacerlo entrar en los callejones, no era seguro para él si llegaba a haber otro sismo. Por eso le recomendamos que fuera a la casa más dañada en la calle principal del asentamiento para que pudiera salir fácilmente en caso de una emergencia”, aseguró la referente.

Alejandra contó que en el caso del asentamiento Pellegrini hay 78 casas afectadas y en La Paz 124 viviendas que sufrieron diferentes niveles de daño. La mujer aseguró que muchas familias optaron por dormir afuera por temor a que se les derrumbarán las casas.

Sobre la visita de Fernández, la líder dijo que están “contentos con la respuesta que él ha dado con la llegada del dinero se van a acelerar las gestiones. Esto sirve para mantener la fe, creer en la palabra de que esto no va a volver a pasar nunca más”. Además, Alejandra contó que muchas veces han sufrido daños en sus casas y se “han vuelto a levantar”.

Baraona afirmó que ella trabaja en su casa como modista, además vende semitas y pan casero. Tuvo cinco hijos que ahora tienen entre 36 y 18 años, además tiene dos nietas.

A esto se suma su trabajo en el Merendero Sonrisas para Todos. “Sueño con armar una ONG que no solo se encargue de dar asistencia, sino también que brinde capacitaciones y oportunidades de trabajo para todos”, concluyó la dirigente.

Fuente: DIARIO HUARPE

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