El acuerdo será a 10 años, comenzando desembolsos en segundo semestre 2025
A casi dos meses de negociaciones plenas, ya hay entre Argentina y el Fondo Monetaria Internacional (FMI) certezas y coincidencias. De llegar a buen puerto se firmaría un acuerdo a 10 años del tipo “facilidades extendidas”. Y comenzaría a cumplir con sus obligaciones 4,5 años después de firmado. Esto implica que si el “board” del organismo financiero que maneja Kristalina Georgieva aprobara los papeles correspondientes en tiempo y forma (antes que termine el primer semestre), el primer pago concreto que Argentina debería ejecutar para comenzar a liquidar los u$s44.800 millones que se le deben al FMI; sería en el segundo semestre de 2025. Probablemente bajo la fórmula de intereses en todos los primeros semestres, y capitales en el segundo.
Estas son las condiciones generales que ya están prácticamente cerradas, y que, salvo sorpresas desagradables, serían avaladas oportunamente por el “board” del organismo. Serían condiciones inmejorables. Los acuerdos del tipo “Facilidades Extendidas”, sólo se pueden autorizar planes de pagos de entre 7 y 10 años. Y, para el caso de países complicados y poco confiables (como Argentina), los tiempos deben ser más cercanos a 7 que a 10. Si Argentina lograra no pagar hasta el fin del mandato de Alberto Fernández como propone Martín Guzmán, los primeros pagos de capital más intereses comenzarían en el primer trimestre del 2025; con lo cual habría entre tres y cinco años para liquidar los u$s44.800 millones que se le deben al FMI. Haciendo números crudos, serían entre u$s8.000 y 10.000 millones anuales de pagos obligatorios si el país no quiere perder su status en el Fondo y, eventualmente, la alternativa de nuevos créditos. Dinero que no debe salir de las reservas, sino del financiamiento voluntario. Además de no caer en default y sufrir castigos impensados en el mercado financiero internacional. Los negociadores argentinos saben que ese nivel de pagos es imposible de afrontar para el país, pero piensan en alternativas. Otra opción serían planes de refinanciación del propio FMI para ir pedaleando las cuotas; situación que puede generarse sólo si el país comienza a cumplir con los primeros compromisos, sin apelar a esta alternativas. Implicaría que durante el 2025 y el 2026; sí o sí, Argentina debería conseguir entre u$s15.000 y 18.000 millones para cumplir con el Fondo; para luego poder acceder a las líneas de refinanciamiento del organismo.
Tal como adelantó este diario, la intención de Guzmán es la de lograr que este acuerdo con el FMI se convierta en Política de Estado. El ministro de Economía buscará que el contenido pase por el Congreso y tenga fuerza de ley; con una acción importante y superadora a cualquier otra situación similar que se haya vivido entre el país y el organismo financiero internacional: que el proyecto de ley sea aprobado también con los votos de la oposición, incluyendo los legisladores de Juntos por el Cambio. Tanto radicales como macristas. Intentará así algo impensable para la época que se vive: saltar la grieta. Y conseguir así la seriedad suficiente ante el mundo financiero, para que los mercados se convenzan de que hay una nueva realidad y de largo plazo para que cuando llegue la hora dentro de cuatro años esté la posibilidad de conseguir financiamiento para poder cumplir con los pagos a los que el país se comprometa.
Para lograr este apoyo político, Guzmán se puso la misión al hombro y ya emprendió una cruzada personal. Lentamente pero sin pausa el ministro está contactando a los referentes del oficialismo y la oposición de todo el país, para explicar el acuerdo que está negociando con el FMI.
Fuente: ambito