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LA DESINFORMACIÓN ALIMENTA LA DEPENDENCIA

La batalla de la Vuelta de Obligado nos invita a reflexionar sobre la historia del río Paraná como vía para el comercio internacional dentro del esquema agro-minero-exportador. A casi dos siglos después de la contienda, aún queda pendiente la soberanía comercial.

Por: Alejandro Lamaison

Existen sin duda temas cuya relevancia es tan significativa para la vida de una comunidad que inexorablemente deben estar en el primer lugar de la agenda mediática y permanecer en ella todo el tiempo que sea necesario.

Uno de ellos es la campaña de vacunación contra el Covid y el manejo de la pandemia por parte del gobierno nacional, sin dejar de lado el contexto global.

El otro es la lucha contra el aumento descomunal de los precios y sus consecuencias devastadoras para la calidad de vida de los argentinos.

Pero hay un tercer tema que ha sido opacado intencionalmente y analizado de manera difusa por los medios afines y opositores al gobierno para escamotear un hecho histórico que implicaría nada menos que la soberanía nacional y la independencia económico- alimentaria.

El tema del vencimiento de la concesión de la Hidrovía de los ríos Paraguay y Paraná el 30 de abril de 2021 y el llamado a una nueva licitación mediante el decreto 949/20 firmado por el presidente Alberto Fernández no es tomado como prioritario ni por el gobierno ni por la corporación mediática.

El hecho es tan importante que podría compararse al proyecto de país iniciado en 1947 por el presidente Perón, desmantelado posteriormente por la revolución fusiladora y los sucesivos gobiernos neoliberales, desde Martínez de Hoz hasta Macri.

Precisamente, la lucha sin cuartel para colocar el tema en la agenda de los medios que vienen desempeñando el periodista Mempo Giardinelli y la ensayista Alcira Argumendo, entre otras personalidades del ámbito periodístico y académico, resulta escasa si no tomamos conciencia toda la sociedad de la importancia del momento histórico.

Asimismo, resulta extraño que Alberto Fernández no reaccione ante la actitud privatizadora del ministro Meoni, similar a la del menemato y continúe con la política del descontrol absoluto de los casi 30 puertos de salida de productos agro ganaderos y mineros y de entrada de importaciones, lo que incluye el contrabando por un monto de 35.000 millones de dólares al año.

La desinformación es escandalosa y parecería querer conservar formas jurídicas encubiertas al servicio de los mismos intereses que desde 1845 vienen alimentando nuestra dependencia.

Si el estado argentino puede hacerse cargo con poca inversión del dragado y balizamiento ¿Por qué darle el cobro de peaje a una empresa extranjera para simplemente sacar arena y señalizar?

Si para la finalización de la obra del Canal Magdalena ya están los estudios y sólo falta llamar a audiencia pública, preparar los pliegos y llamar a licitación para ejecutar la obra ¿Por qué el  ministro Meoni prefiere retrasar la obra hasta el 2025?

Dos de cada tres dólares que entran al país lo hacen por la Hidrovía, controlada hasta el momento por los agroexportadores, por lo tanto esto implica que son los extranjeros quienes controlan en realidad nuestra moneda.

Entonces, ¿Por qué Alberto Fernández no deroga el decreto 949/20 y recuperamos de una buena vez la soberanía monetaria?

Sabemos que si la mayoría de la flota mercante argentina está en pésimas condiciones dado el abandono intencional de los gobiernos entreguistas, ¿Por qué no reactivar la fábrica de astilleros Río Santiago para reparar los buques de bandera argentina y fabricar barcazas para el transporte regional?

Incluso parecería que las mismas provincias rivereñas estarían de acuerdo con el modelo privatizador.

Según Mempo Giardinelli “todo esto se vincula también con el tráfico intenso y ya vital para la vecina república del Paraguay, hoy potencia naviera fluvial con sólo dos ríos (Pilcomayo y Paraguay) pero dueña de hecho de la inmensidad acuífera extranjerizada que es nuestro Paraná y cuyas barcazas llenas de soja de contrabando no pagan impuestos en la Argentina.

En ese contexto se puede explicar la activísima furia radical-macrista contra el gobierno formoseño. Y es que guste o no, Insfrán y Capitanich parecen ser los únicos gobernadores, junto con Kicillof, que se oponen al renovado viento privatizador Menem-Style”.

Sabemos que cualquier intento de poner en manos del estado cualquier empresa generadora de divisas será boicoteada por el establishment y este hará lobby para presionar sobre cualquier decisión que quiera tomar el presidente al respecto.

Así sucedió con Vicentin y hoy se replica con los mismos eslóganes -“si Alberto Fernández estatiza la Hidrovía somos Venezuela” – cuando se sugiere la derogación urgente del decreto 949/20 por parte del presidente.

Con el grado de desinformación que tenemos los argentinos respecto al tema, no será extraño ver pronto una caravana de automóviles, entre ellos un Duna destrozado, protestando en contra de la estatización de la Hidrovía bajo la consigna: “Todos somos Jan de Nun”.

Fuente: Alejandro Lamaisón

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