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Desde 2006 producen miel de calidad

La capacitación ha sido central en este recorrido, en el que se destacan las bondades de la flora entrerriana.

La Cooperativa de Trabajo El Espinal Limitada se dedica a la producción agroecológica de materia prima apícola, miel, polen, propóleos, a través de los apiarios situados en una localidad próxima a Hernandarias denominada La Piragua, y en La Picada, Paraná. Actualmente la integran 8 asociados y asociadas.

Tiene una sala de fraccionamiento y elaboración de productos tales como miel en presentaciones de 1 kg., medio y cuarto kilo, polen, tintura madre de propóleos, panforte -miel, propóleos, polen y jalea real; pan de abejas -miel, propóleos y polen-, propomiel -miel y propóleos-, gotas nasales -con propóleos-, crema dérmica -con propóleos-, talco -con propóleos-.

Y también tiene su red de comercialización por los distintos canales de venta tanto mayoristas como minoristas.

“Cuando buscábamos nombre buscábamos algo que defina nuestra miel, que la caracterice, que tenga que ver con la identidad de lo que producimos, que dé idea de lugar, de sus sabores, de sus aromas. En este sentido fue acordado por el grupo darle a nuestra cooperativa el mismo nombre de la región fitogeográfica donde se localiza el emprendimiento: El Espinal”, relató a El Portal de las Cooperativas, su presidenta María Florencia Regondi.

“El Espinal es una eco-región de la llanura chaco-pampeana, que rodea por el norte, oeste y sur a la eco-región de La Pampa, abarcando el sur de la Provincia de Corrientes, mitad norte de Entre Ríos, una faja central de Santa Fe y Córdoba, centro y sur de San Luis, mitad este de La Pampa y sur de Buenos Aires”, señaló.

“Cuando optamos por este nombre no había razones para dudar que El Espinal también nos identificaba a nosotros; a las personas que integramos el grupo. Amantes orgullosos de nuestra tierra, de sus ríos, de sus montes. Él es nuestra casa; el ecosistema que nos aloja y que aloja nuestro proyecto”, remarcó la productora.

Los integrantes de la Cooperativa iniciaron tareas en forma grupal, ligadas a la producción apícola, a comienzos del año 2006.

“Podemos mencionar el uso coordinado y compartido de una pequeña sala de extracción ubicada en el establecimiento de uno de los apicultores, la compra conjunta de insumos para la producción, y la comercialización de la producción a intermediarios provinciales. Estos también han compartido jornadas de trabajo, de forma de colaborar con las tareas de alguno de los apicultores en particular. Las relaciones solidarias dentro del grupo han sido uno de los ejes que permitieron al mismo su consolidación como tal”, explicó.

“Se han compartido también diversas instancias de capacitación, tanto en lo referido a la producción apícola como a la organización grupal. De esta forma el proceso hoy consolidado permite visualizar fuertes lazos de confianza y respeto entre los integrantes de la cooperativa. La economía solidaria hoy practicada por la Cooperativa de Trabajo El Espinal es fruto de los mismos”, remarcó.

También recordó que “el encuentro motivado por la necesidad fue, a través del tiempo y las experiencias asociativas compartidas, construyendo vínculos de solidaridad, amistad y compañerismo, y madurando la idea de constituirnos en un grupo jurídicamente reconocido y llevar adelante un emprendimiento productivo en común”.

“Para la definición de éste se discutió acerca de que estrategias implementaríamos para darle valor agregado a la miel y reducir las fluctuaciones interanuales de precio. A partir del análisis del sector apícola argentino, de las oportunidades que ofrece el mercado internacional y de nuestras posibilidades aparece la producción orgánica como una de las alternativas posibles”, agregó.

“Con respecto a la figura grupal comenzamos a indagar y a discutir cual era la más representativa para nosotros: participamos de charlas, video conferencias, buscamos asesoramiento y definimos la figura de Cooperativa de Trabajo como la que más nos identificaba. Pensamos en Cooperativa por que el espíritu con el que surgen éstas está ligada a la doble condición de empresa con un propósito económico y también social, ya que en ella prevalecen relaciones humanas y solidarias, de búsqueda del ‘bien común’”.

“Las cooperativas de trabajo, según el INAES, tienen la particularidad de que quienes la integran ‘ponen en común su fuerza laboral para llevar adelante una empresa de producción, tanto de bienes como de servicios’ y en este sentido se adecuaban a nuestra pretensión de armar un proyecto productivo común, en donde pondremos nuestro capital, pero sobre todo nuestro trabajo en él, y nuestro deseo compartido de resolver los problemas comunes de manera colectiva. Reconocer la necesidad del trabajo colectivo y apostar a él, constituye uno de los ejes a partir del cual se comenzó a diseñar nuestro proyecto”.

Consultada sobre la situación por la pandemia contó que “en un primer momento no afectó la restricción para circular, en cuanto al traslado de los asociados a la misma para cumplir con tareas diarias debido a que algunos se trasladaban en transporte público y éste no prestó servicio por unos cuantos meses. Además que algunos asociados son padres de hijos pequeños y al no poder llevarlos a sus jardines y demás también les impedía la presencia diaria”.

LA cooperativista reseñó que “la falta de ferias nos jugó en contra ya que nuestros productos se militan en las mismas para darlos a conocer en cuanto a sus grandes beneficios para la salud de quienes lo consumen. Pudimos sortear estos inconvenientes organizándonos en menos jornadas semanales de más carga horaria, combinamos traslado con el asociado que tenía vehículo propio. Nos abocamos a las ventas por redes sociales que fueron una herramienta más que importante en estas épocas”.

El domicilio administrativo se encuentra en Azcuénaga 264 (Paraná), mientras que el edificio operativo se ubica en la Ruta Nº 12 km. 25, La Picada.

Fuente: Coperativas

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